miércoles, 8 de enero de 2020

DECLARACIÓN DE OBRA NUEVA: ¿ES EXIGIBLE LA INSCRIPCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE LA FINCA EN LA QUE SE ENCLAVA LA EDIFICACIÓN?



            LA CUESTIÓN DE LA OBLIGATORIEDAD DE INSCRIPCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE LA FINCA EN LA QUE SE ENCLAVA LA CONSTRUCCIÓN

            1. Evolución de la doctrina de la DGRN

            1.1. Criterio favorable a la exigencia de la inscripción de la RG en todo caso

La exigencia de la inscripción de la RG de la finca para inscribir una obra nueva no resulta del art. 202 LH, sino de la Resolución-Circular DGRN de 3 de noviembre de 2015[1]:

Cuando, conforme al artículo 202 de la Ley Hipotecaria, proceda inscribir la relación de coordenadas de referenciación geográfica de la porción de suelo ocupada por cualquier edificación, instalación o plantación, deberá constar inscrita, previa o simultáneamente, la delimitación geográfica y lista de coordenadas de la finca en que se ubique.

            Exigir la inscripción de la delimitación geográfica y de la lista de coordenadas equivale a exigir la inscripción de la RG de la finca para poder practicar cualquier inscripción de declaración de obra nueva. La DG basa esta exigencia en la necesidad de calificar si hay o no extralimitación. El requisito de esta calificación lo recoge, como hemos visto, la R. de 6 de septiembre de 2016, al decir:

La razón de dicha exigencia estriba en que para que proceda inscribir en el folio real de una finca la existencia de una edificación ubicada sobre ella, el primer presupuesto y requisito conceptual es, obviamente, que tal edificación esté efectivamente ubicada en su integridad dentro de la referida finca y no se extralimite de ella.

Observemos, pues es importante como veremos posteriormente, que la DG está hablando de la finca registral, no de la parcela catastral, como resulta de la expresión de la referida finca, que enlaza con el folio real de una finca. Sigue diciendo dicha resolución:

Para calificar tal extremo, no bastaría con efectuar una simple comparación aritmética para verificar que la medida de la superficie ocupada por la edificación no supere la medida de la superficie de la finca, sino que es precisa una comparación geométrica espacial acerca de dónde está efectivamente ubicada la porción ocupada por la edificación y que la ponga en relación con la delimitación geográfica de la finca.

El cumplimiento de tal exigencia legal de georreferenciación de las edificaciones, cuando además conste inscrita la delimitación georreferenciada de la finca, permite efectuar el referido análisis geométrico espacial y concluir, sin ningún género de dudas, si la porción ocupada por la edificación, debidamente georreferenciada, está o no totalmente incluida dentro de la porción de suelo correspondiente a la finca.

Pero cuando la finca no tiene previamente inscrita su georreferenciación, tal análisis geométrico espacial resultará difícil en ocasiones o imposible en otras, y puede no llegar a disipar las dudas acerca de si la concreta edificación declarada está o no efectivamente ubicada en su totalidad dentro de la finca sobre la que se declara.
            
            De esta doctrina se desprende que no es suficiente con que la superficie de parcela ocupada por edificación sea inferior a la superficie de la finca registral (esto es, que “quepa” dentro de la misma), ya que ello no impide la extralimitación, por lo que es necesaria la comparación geométrica, es decir, comprobar la situación exacta de ambas superficies. La forma más certera de realizar dicha comprobación es inscribiendo la RG. ¿Ello significa que debe inscribirse siempre la RG de la finca para poder inscribir una declaración de obra nueva? Conforme a la resolución-circular de 2015 parece que sí, pero la DG ha llevado a cabo de forma paulatina un cambio de criterio para terminar limitando la exigencia de georreferenciación de la finca a determinados supuestos. La casuística de las resoluciones y la forma paulatina en que se han introducido los nuevos criterios han complicado notablemente la comprensión de la doctrina que ha fijado la DGRN, pero ello no impide que pueda determinarse ya con claridad. Considero que la mejor forma de abordar la materia es siguiendo la cronología de las resoluciones principales que tratan de ella para acabar compendiándola en el epígrafe número 2 bajo la rúbrica “práctica notarial”.

1.2. Criterio que limita la exigencia de la inscripción de la RG de la finca a los casos en que el registrador tiene dudas fundadas

a).- Inició esta doctrina la R. de 8 de febrero de 2016[2], diciendo:

Para que, una vez precisada la concreta ubicación geográfica de la porción de suelo ocupada por la edificación, el registrador pueda tener la certeza de que esa porción de suelo se encuentra íntegramente comprendida dentro de la delimitación perimetral de la finca sobre la que se pretende inscribir, es posible que necesite, cuando albergue duda fundada a este respecto, que conste inscrita, previa o simultáneamente la delimitación geográfica y lista de coordenadas de la finca en que se ubique, tal y como ya contempló este Centro Directivo en el apartado octavo de su Resolución-Circular de 3 de noviembre de 2015.

            La resolución parece empezar siguiendo el criterio de la resolución-circular de 2015, al exigir del registrador la certeza de que la porción de suelo ocupada por la edificación, pero introduce una importante matización con la frase “es posible que necesite, cuando albergue alguna duda fundada a este respecto”. Se puede advertir cierta contradicción entre ambas exigencias: la certeza y las dudas fundadas. ¿Qué ocurre cuando el registrador no tiene la certeza pero tampoco dudas fundadas? Y en particular: dado que no es posible la comparación geométrica, ¿el registrador puede alegar que esta circunstancia le produce dudas fundadas sobre la extralimitación? En la resolución citada (que se limitaba a indicar la doctrina con fines didácticos, pues la Ley 13/2015 no era aplicable al supuesto de hecho) no queda claro. 

b).- En la ya citada R. de 6 de septiembre de 2016 se pretendía inscribir una obra nueva sobre una finca registral cuya superficie era inferior a la de la parcela catastral correspondiente. El registrador alegó que dicha circunstancia le hacía dudar sobre si la edificación quedaba totalmente incluida en la finca registral (podía recaer, en todo o en parte, en la zona de parcela catastral no coincidente con la finca registral) y pedía que se rectificase la descripción de la finca registral para ampliar su superficie y hacerla coincidir con la suma de las parcelas catastrales. La notaria recurrente insistió en que no se deseaba pedir la rectificación de la descripción. La DG confirmó la nota del registrador, tras un largo razonamiento. Después de empezar recordando y ampliando, como hemos visto, los fundamentos de las resoluciones anteriores en el sentido de que para alcanzar la certeza sobre la no extralimitación se requeriría la inscripción de la RG, añade más argumentos:

No basta comparar en términos aritméticos las superficies de las edificaciones declaradas con respecto a la de la finca sobre la que se declaran, sino que es preciso comparar las ubicaciones geográficas de aquélla con la de ésta. Y no constando inscrita esta última, no es posible efectuar tal comparación geométrica.

Por consiguiente, parece que, al no ser posible efectuar la comparación geométrica sin la inscribir la RG, esta debe solicitarse y practicarse en todo caso. Es decir, la falta de inscripción de la RG de la finca parece justificar, por sí sola, las dudas fundadas del registrador, pues este no puede efectuar la comparación geométrica. Así se desprende también del párrafo siguiente de dicha resolución:

Aun sin ella [la inscripción de la RG], hipotéticamente podría darse el caso de que, por otros datos descriptivos no georreferenciados el registrador, ya bajo su responsabilidad, alcanzara la certeza de que esa porción de suelo ocupado por las edificaciones se encuentra íntegramente comprendida dentro de la delimitación perimetral de la finca sobre la que se pretende inscribir.

El cariz de la expresión ya bajo su responsabilidad parece no solo legitimar sino también aconsejar a los registradores (y algunos han seguido tal indicación), que exijan la RG en todo caso. Lo mismo puede decirse de la frase alcanzare la certeza, que parece que exigir, para inscribir la obra nueva sin la RG, que el registrador tenga dicha certeza. Así que acaba concluyendo que, pese a que el registrador no ha justificado sus dudas de manera explícita (es decir, justificando la posible extralimitación), como la RG no figura inscrita, ni se solicita su inscripción, y la finca registral no se corresponde con la parcela catastral, no se puede inscribir la ON. Lo expresa de la forma siguiente:

Pero en el presente caso, tal certeza parece difícil de alcanzar, y por tanto, la duda del registrador, aun cuando no haya sido explicitada con todo el detalle deseable, también parece razonable y fundada, pues a las dudas que ya son inherentes a la falta de previa inscripción de la representación gráfica de la finca, lo que dificulta o impide, como se ha dicho el análisis, comparación o calificación geométrica y espacial, se añaden las que resultan de la posibilidad de que las edificaciones ahora declaradas pudieran estar ubicadas, aunque fuera en parte, en algunos de esos 215 metros cuadrados de diferencia entre la superficie inscrita y la que resulta de la suma de las parcelas catastrales con las que se dice que se corresponde la finca.

            Esta resolución comete, a mi juicio, un importante error de concepto ya que toma en consideración la configuración catastral de los terrenos para considerar que existen dudas fundadas de que la superficie ocupada excede de los límites de la finca registral. El argumento es: como la superficie de la finca registral es inferior a la de la parcela catastral o a la de las parcelas catastrales con las que se corresponde (como es el caso de esta resolución), es posible que parte de la edificación invada otra finca registral. Sin embargo, ni siquiera la resolución-circular de 2015 ampara estas dudas del registrador, pues éste tiene que limitarse a comprobar si las coordenadas sobrepasan los límites de la finca registral. Ello equivaldría en la práctica a exigir la correspondencia entre ambas fincas para poder inscribir una obra nueva, cuando lo cierto es que la LH sólo exige correspondencia para inscribir la RG. No se puede alegar falta de correspondencia para inscribir una obra nueva cuando no es preceptiva ni se solicita la inscripción de la RG y ni siquiera se insta la rectificación de la descripción. Esta doctrina, no obstante, tuvo poco recorrido pues, pese a no expresarlo la DG, la fue abandonando en resoluciones posteriores.
            
            c).- En la R. de 28 de septiembre de 2016[3] el supuesto de hecho es muy similar al anterior: se declara una obra nueva sobre una finca registral que se corresponde con una parcela catastral y con parte de otra; el registrador (el mismo que el de la R. de 6 de septiembre de 2016) exige la inscripción de la RG por los procedimientos de los arts. 199 o 201para con ello eliminar cualquier duda relativa a la efectiva ubicación de las edificaciones. Y la DG revoca la nota, añadiendo un nuevo párrafo a su doctrina consolidada:  

Por tanto, con carácter general, la obligada georreferenciación de la superficie ocupada por cualquier edificación, no requiere, desde el punto de vista procedimental, que se tramite un procedimiento jurídico especialcon notificación y citaciones a colindantes y posibles terceros afectados, salvo que registrador en su calificación sí lo estimare preciso para disipar tales dudas fundadas acerca de que la edificación se encuentre efectivamente incluida en la finca sobre la que se declara.

En este punto no habla de la inscripción de la RG sino de un procedimiento jurídico especial, que no puede ser otro que el del art. 199 o el del art. 201.1. Aunque dichos procedimientos acaban con la inscripción de la RG, entra en juego otro elemento: ¿además de la inscripción de la RG hay que seguir los procedimientos citados? Tenemos pues tres posibilidades: 1) innecesariedad de inscripción de la RG; 2) exigencia de inscripción de la RG; y 3) exigencia de inscripción de la RG con citación a colindantes. De esta resolución se deduce claramente que sin dudas fundadas no sólo no es necesario seguir los procedimientos de los arts. 199 o 201, sino que tampoco es exigible la inscripción de la RG. Así lo aclara el párrafo siguiente: 

En consecuencia, en el presente caso, no estando debidamente fundadas las dudas que justifiquen la necesidad de previa georreferenciación de la parcela, este defecto señalado en la nota de calificación ha de ser revocado.

Pero lo que más interesa de esta resolución es el párrafo siguiente:

[La] mera falta de coincidencia de la finca registral con la situación catastral de las fincas [no] pued[e] justificar las dudas de que la edificación se encuentre ubicada efectivamente en la finca registral. En la calificación no se manifiesta ninguna circunstancia adicional justificativa de tales dudas como pudieran ser, por ejemplo, la ubicación de la edificación respecto de los linderos de la finca o la existencia de modificaciones descriptivas[5] que se hubieran manifestado en el título. Tales circunstancias no concurren en el expediente y, en todo caso, deben justificarse en la nota de calificación.

En el párrafo anterior se incluye un elemento importante a tener en cuenta: el de la falta de correspondencia entre la finca registral y la parcela catastral. En particular resulta que la nota de calificación negativa no puede basarse en la mera falta de correspondencia perimetral entre la finca registral y la parcela catastral, aunque dicha falta de correspondencia esté clara y justificada; que el registrador sólo puede alegar dudas si la edificación se encuentra ubicada efectivamente en la finca registral (por tanto, no en la catastral); y que el registrador no puede alegar que la edificación invade otra parcela catastral, incluso aunque conste otra persona como titular catastral[6], pues no se trata de una cuestión de correspondencia sino de posible invasión de otras fincas registrales.

Por lo tanto, hemos entrado en un nuevo criterio: la falta de coincidencia entre finca registral y parcela catastral no es duda fundada de extralimitación. El nuevo criterio señala como únicos supuestos justificativos de tales dudas la ubicación de la edificación respecto de los linderos de la finca y la existencia de modificaciones descriptivas como incrementos superficiales o cambio de linderos que se hubieran manifestado en el título. Incluso, este segundo supuesto sería discutible, pues las rectificaciones de superficie superiores al 5% de la inscrita ya conllevan la inscripción de la RG y las inferiores no tendrán relevancia como para justificar las dudas de extralimitación[7]; y en cuanto a los linderos, si están amparados en la CCDG tampoco deben ofrecer problemas. No excluye la DG la admisibilidad de otras circunstancias justificativas, salvo, claro está, la extralimitación de la finca registral, pero en la doctrina posterior la DG no ha admitido todavía ninguna otra. Personalmente, a riesgo de que la doctrina futura de la DG me desmienta, definiría el actual criterio al respecto de la forma siguiente:

1.3. Criterio que limita la exigencia de la inscripción de la RG de la finca a los casos en que la construcción sobrepasa los límites de la finca registral, ocupa la totalidad de la misma o se halla junto a uno de sus límites 

a).- Siguiendo con el examen cronológico de las resoluciones, la doctrina de la R. de 28 de septiembre de 2016 fue confirmada por la R. de 6 de febrero de 2017[8], curiosamente también ante el mismo registrador, y en un caso muy similar al de las RR. de 6 y 28 de septiembre de 2016. La resolución revoca de nuevo la nota reproduciendo reproduce literalmente la doctrina de esta última, con el párrafo que marca el nuevo criterio y, además, añade el siguiente argumento: 

No resulta de ningún precepto legal la exigencia previa de lograr la coordinación gráfica con el Catastro, prevista en el artículo 10 de la Ley Hipotecaria, para despejar las dudas sobre la ubicación de las edificaciones.

Luego, si no hace falta lograr la CG tampoco hace falta inscribir la RG, pues para obtener aquella hay que inscribir esta. Es evidente ya el cambio de doctrina no sólo en relación con la Resolución-circular de 2015, sino también respecto de la R. de 6 de septiembre de 2016, pues reitera que la falta de correspondencia entre RP y CI sobre la ubicación de las fincas no justifica las dudas del registrador. Ello aclara definitivamente la cuestión de que las dudas que se puedan generarse por el solo hecho de no poder hacer la comparación geométrica espacial por no estar inscrita la RG, no necesitan ser despejadas.

            b).- La R. de 29 de marzo de 2017[9] confirma la doctrina anterior en un supuesto de falta de concordancia de los linderos y de superficie entre la finca registral y la parcela catastral (en este caso era mayor la finca registral). La registradora pedía la segregación de la parte “sobrante” de la finca registral, ni siquiera se conformaba con la rectificación disminuyendo la cabida por no considerarlo al cauce legal adecuado. Dice la DG:

Por tanto, la calificación se limita a poner de manifiesto una mera falta de coincidencia de la finca registral con la situación catastral de las fincas, que se señala como defecto que impide la coordinación gráfica, pero que no puede justificar por sí las dudas de que la edificación se encuentre ubicada efectivamente en la finca registral […].

En la calificación no se manifiesta ninguna circunstancia adicional justificativa de tales dudas sobre la ubicación de la edificación como pudieran ser, por ejemplo, la valoración de dicha ubicación respecto de los linderos de la finca o la existencia de modificaciones descriptivas que se hubieran manifestado en el título. Tales circunstancias no concurren en el expediente y, en todo caso, deben justificarse en la nota de calificación.

c).- La R. de 4 de enero de 2019[10] justifica la exigencia de inscripción de la RG en función de la ubicación de la construcción respecto de los linderos de la finca. Cuando la edificación ocupa la totalidad de la finca o toca uno o varios de sus lindes, la DG considera que la mera constancia registral de las coordenadas georreferenciadas de la superficie de finca ocupada por la edificación, conlleva indirectamente la georreferenciación de la totalidad o parte de sus lindes, es decir, produce los efectos, aunque fuera de forma parcial, de la inscripción de la RG sin cumplir los requisitos que para esta establecen los arts. 9, 199 y 201 LH. Así lo expresa:

la circunstancia de ubicarse la edificación en los límites de la parcela o aún más, como                             ocurre en este caso, ocupando la totalidad de la misma, es relevante a la hora de determinar si la misma puede extralimitarse de la finca registral desde el  punto de vista espacial o geométrico […].

La expresión de las coordenadas de la porción de suelo ocupada por la edificación, conllevan la ubicación indudable de ésta en el territorio, por lo que en caso de situarse todo o parte de las coordenadas en los límites de la finca quedará determinada siquiera parcialmente la ubicación de la finca […], y consecuentemente la de la finca colindante, con riesgo de que la determinación y constancia registral de esta ubicación se realice sin intervención alguna de los titulares de fincas colindantes, tal y como prevén los artículos 9.b) y 199 de la Ley Hipotecaria. […] Por tanto, resultan justificadas las dudas sobre si dicha ubicación excede efectivamente de la finca registral.

            A pesar de esta última frase, parece, dada la argumentación anterior, que basta con el hecho objetivo de que las coordenadas de la edificación coincidan o se sitúen en alguno de los límites de la finca para que sea exigible la inscripción de la RG, con independencia del hecho subjetivo de si el registrador tiene dudas o no sobre la extralimitación, pues en otro caso se estaría produciendo una inscripción de todo o parte de una RG encubierta. 

            De ahí que en este actual criterio interpretativo del art. 202, las dudas fundadas del registrador parecen haber pasado a un segundo plano y lo que realmente importan son los hechos, en particular si las coordenadas suministradas sitúan la edificación, aunque sea parcialmente, fuera de las lindes de la finca registral o junto a ellas.  
            En la R. de 14 de mayo de 2019[11], la edificación ocupaba toda la finca y había una pequeña invasión de una parcela catastral, por lo que se aportó una RG alternativa para rectificar la descripción catastral; la DG exigió que se inscribiera por el procedimiento del art. 199.2 con intervención de los titulares de las parcelas colindantes. 

            2. Práctica notarial

            La inscripción de la RG de la finca para inscribir una obra nueva terminada o un acta final de obra sólo es exigible:

            a).- Cuando las coordenadas georreferenciadas sitúan la edificación, en todo o en parte, fuera de los límites de la finca registral. En tal caso, puede plantearse si un exceso de cabida inferior al 10% de la cabida inscrita podría ser una excepción a la necesidad de rectificar la superficie. Mi opinión es que no: la edificación siempre ha de quedar contenida dentro de los límites de la finca y si existe una diferencia de superficie, por pequeña que sea, debe rectificarse la descripción para que no hay extralimitación. Cuestión distinta es la forma de llevar a cabo la rectificación, pues si el exceso de cabida es inferior al 5% de la superficie inscrita, no hará falta siquiera inscribir la RG; si está entre el 5% y el 10%, bastará con inscribir esta sin necesidad de intervención de los colindantes (en ambos casos siempre que no haya dudas de correspondencia); y si es superior al 10% deberá darse intervención a aquellos por los procedimientos de los arts. 199 o 201.1.

            b).- Cuando la edificación ocupa toda la superficie de la finca registral o las coordenadas la sitúan junto a alguno de sus límites. También en este caso se seguirán las normas generales de inscripción de la RG, por lo que no siempre será necesaria la intervención de los colindantes; ello sólo ocurrirá, conforme a las reglas generales, si hay una diferencia de superficie superior al 10% de la inscrita o el registrador alega dudas fundadas sobre la correspondencia perimetral. Si la edificación no ocupa la totalidad de la finca sino que solamente se ubica en alguno o algunos de sus límites y no pudiese inscribirse la RG por la oposición fundada de algún otro colindante, podría suplirse por el deslinde con la intervención de los propietarios con quienes limite la edificación.

            Fuera de los dos supuestos anteriores no se me ocurre ninguno más en que pueda haber dudas fundadas que hagan exigible la inscripción de la RG. La falta de correspondencia perimetral no la hace exigible, incluyendo el supuesto de que la edificación invada otra parcela catastral o incluso el dominio público, pues el art. 202 sólo exige la lista de coordenadas de la edificación. La falta de correspondencia/identidad entre la finca registral y la parcela catastral impide la inscripción de la obra nueva, pues no se puede determinar que dichas coordenadas “caigan” sobre la finca registral; en este caso, la solución es simplemente obtener la CCDG correspondiente.

            En la práctica, pese a que las excepciones a la norma general de innecesariedad de inscripción de la RG son sólo dos, el número de supuestos en que será necesaria será muy abundante, ya que muchas serán las obras nuevas que, por ejemplo, se ubiquen en los límites de la finca registral. Este supuesto y especialmente el de la extralimitación son de difícil control notarial, pues el notario puede preguntar al declarante si la edificación se halla junto a uno de los límites de la finca, pero aún así no tiene medios técnicos para comprobar la ubicación en relación con la finca registral.

            Ante la inseguridad jurídica que provoca este criterio de la DG lo recomendable en la práctica es tramitar la inscripción de la RG en toda declaración de obra nueva terminada o acta final de obra (o ampliación de obra nueva finalizada). No obstante, puede haber casos en que al declarante no le interese hacerlo, ya sea por razones de urgencia (el procedimiento del art. 201.1, yendo bien, requiere de unos tres meses), por temor a que algún colindante se oponga (aún no estando afectado por la construcción), o por cualquier otro motivo.

No desearía acabar sin un comentario crítico. En mi opinión, la doctrina de la DG exigiendo la inscripción de la RG no tiene suficiente base legal, en base a los siguientes argumentos:

1º. La inscripción de la RG, fuera de los casos del párrafo 1º del art. 9.b), es voluntaria, como también lo es la rectificación de la descripción de la finca, y la DG acaba exigiendo ambas para inscribir una obra nueva en los casos citados (salvo que el registrador en el inscriba “bajo su responsabilidad”). 

2º. La Ley 13/2015 no expresa ni en el articulado ni en el Preámbulo que la finalidad de la expresión de las coordenadas de la porción de terreno ocupada sea evitar la extralimitación de la construcción. Podría pensarse que, si tal fuera el fundamento del párrafo 2º del art. 202, lo lógico hubiera sido que el propio precepto exigiera la inscripción de la RG, ya que, como bien reconoce la DG, es prácticamente imposible la comparación geométrica necesaria para cumplir dicho requisito si no está inscrita la RG de la finca. La pregunta que puede surgir entonces es la finalidad de la exigencia de la constancia de aquellas coordenadas. La respuesta nos la ofrece la propia DG: las demás finalidades previstas en la R. de 30 de mayo de 2016, ya citada en el número 1 de esta sesión, reiteradas en la R. de 4 de julio de 2019[12].

3º. Aunque la construcción ocupe toda la parcela y se hagan constar las coordenadas de la edificación, ello no significa que la finca registral pase a estar coordinada gráficamente con el CI, ni que se le deba atribuir la presunción del art. 38 LH. El art. 10 LH no lo dispone así, sino todo lo contrario: es únicamente la inscripción de la RG lo que permite alcanzar la coordinación gráfica. Ni siquiera debería considerarse la expresión de dichas coordenadas como una mención (como ha dicho la DG en alguna ocasión), sino como un elemento descriptivo más, del mismo modo que la DG considera a la constancia de la referencia catastral o la naturaleza de la finca.

4º. La imposibilidad por parte de los notarios de comprobar si la edificación que se declara se ubica dentro de los límites de la finca registral o junto a alguna linde de la finca registral genera una inseguridad jurídica considerable.




[1] No publicada en el BOE, pero reproducida en este punto por dicha resolución, entre muchas otras.
[2] BOE 10.03.2016, Corcubión.
[3] BOE 14.10.2016, Ejea de los Caballeros.

[5] La R. de 6 de febrero de 2017, que cito a continuación, menciona en este punto modificaciones descriptivas como incrementos superficiales o cambio de linderos, rectificando de este modo la errata tipográfica de la R. de 28 de septiembre de 2016, que dice literalmente modificaciones de descriptivas, errata que es arrastrada en resoluciones posteriores.
[6] Recordemos que la titularidad catastral carece de relevancia a efectos de la correspondencia e incluso de la inscripción de la RG.
[7] En la R. de 12 de junio de 2019 la DG consideró inscribible la obra nueva, previa inscripción de la RG, que entendió solicitada por el solo hecho de que en la escritura constaban ambas superficies y se manifestaba que la real era la catastral.
[8] BOE 28.02.2017, Ejea de los Caballeros.
[9] BOE 07.04.2017, Albacete 1.
[10] BOE 05.02.2019, Torre-Pacheco.
[11] BOE 07.06.2019, Las Palmas de Gran Canaria 4.
[12] BOE 27.07.2019, Alicante 3.

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